Acto de entrega del X Certamen Sierra de Francia

El último fin de semana del mes pasado tuve la oportunidad de asistir a la entrega de premios de este certamen por el accésit logrado con mi último relato hasta esa fecha. En un principio se trataba de cerrar círculos, pues al VI Certamen había mandado mi primera obra y también había sido seleccionada como accésit, aunque en aquella ocasión había sido décimo y esta vez cuarto, empatado con el quinto.

No hubo entrega para el VI Certamen, debido a las circunstancias extraordinarias de aquellas fechas de restricciones sanitarias, mascarillas y agujas, y esta vez el destino y el jurado quisieron que también resultara premiado, para poder agradecer a los organizadores el hecho de que aún escriba a día de hoy, gracias a la selección de mi relato entonces.

Les envié mi relato "La carrera del piojo", donde cuento un puñado de anécdotas de la Guerra Civil con mi abuelo materno como protagonista, a partir de aquellas que mi madre ha podido recordar. Ha sido  mi obra más extensa hasta la fecha, y me las vi y deseé para ajustarme en formato a los requisitos de las bases. Hasta la última línea aproveché, para escribir una historia ficticia con un montón de situaciones reales, según las narró mi abuelo, aunque me tuve que dar ciertas licencias para novelar más la trama. Al final consiguió una puntuación de 7,60, que en este concurso así lo hacen y que me hubiera valido para ganar en alguna otra edición, si es que se valorase de la misma manera, resultando idéntica para el cuarto y el quinto puesto. Pero lo mejor de todo es poder entrar entre esos 10 relatos que conforman la antología, junto a los de poesía y fotografía. Además este año se habían presentado 206 relatos, por lo que era aún más complicado.

Conocí el centro de Salamanca el día de la víspera y luego me alojé en Sequeros, un bonito pueblo de la Sierra de Francia. El día de la entrega fuimos invitados a recorrer con el alcalde, organizadores y alguna otra persona el pueblo de San Miguel de Robledo, un lugar de la España vaciada con muchos detalles artísticos, como las portadas de todas las antologías colgadas de sus casas y lugares como Los Jardines de Robledo. Allí conocí al señor Mata y algunos de los otros organizadores y le agradecí la calificación obtenida. Me preguntó por mi relato, le dije que era "La carrera del piojo", y sonriendo de inmediato añadió que le había gustado mucho.

La entrega fue en Mogarraz, un pueblo mediano con muchísimo encanto, incluso más que la afamada Alberca, aunque finalmente no pudo ser en el Centro Juan Antonio Melón sino en el Centro Cívico, mucho más pequeño y peor equipado, por unos inconvenientes de última hora. En la entrega estuvo presente la alcaldesa de la localidad. Después hubo un picoteo en el exterior, donde tuve ocasión para conocer a José Luis Baños Vegas y su mujer, muy majos los dos, con quienes tuve la más larga y agradable conversación de aquella tarde.

Ahora toca seguir escribiendo, aunque ya he terminado otro relato, y seguir intentado entrar en alguna otra antología, o quizás ganar algún premio, que este año no está siendo tan satisfactorio como el anterior. Cada vez se presentan más relatos a los concursos, en la mayoría solo hay un primer premio y el nivel de quienes participan es mayor. La novela habrá de esperar a rodarme un poquito más en este despiadado mundo de los certámenes literarios. Un saludo a todos.





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