Finalista del VII Premio de Escritura Breve Diario de Madrid

 Algunas veces la felicidad va con correa, para que no se desmadre y le lleve a uno demasiado lejos. Eso es lo que ha pasado en esta ocasión. Recibí una llamada, y no lo marcaba como spam el teléfono, y era Julio Sánchez Mingo informándome de mi calidad de finalista en el concurso literario que él convoca cada año, aunque también me dijo que había quedado segundo de un total de 167 relatos, y es ahí donde se trunca la felicidad completa, puesto que en este premio sólo había un primer premio que consistía en una pieza artística. De hecho, no tenía constancia de que hubiera finalistas. Me pidió permiso para la publicación en el blog, le pedí un tiempo para pensármelo, y unos días después acepté, puesto que este relato, tal vez por su temática y resolución, no sea del todo aceptado en algún otro concurso en estos tiempos que nos toca vivir. El relato no deja de ser una historia, como puede ser otra cualquiera, de personas que sufren y toman decisiones en cada momento. No pretende ser nada más.

Por lo tanto, agradecido al organizador y a los miembros del jurado que tan bien han valorado mi relato. Podéis leerlo en el blog de Julio. Esta vez he puesto el enlace directo en el apartado Relatos.

Sin más, un saludo y que disfruten del relato.

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