I CONCURSO DE RELATOS GASTRONÓMICOS CON MUCHA GULA 20-21
Cuando pasado el día de Reyes Magos una llamada me despertó, no esperé ni por asomo que fuera para comunicarme el haber ganado un certamen de relatos. Un objetivo más que distante de mis pretensiones primeras al embarcarme en este proyecto, pues aparecer en una antología ya era de por si suficiente empresa, y no precisamente fácil en estos tiempos de pandemia donde se han hasta cuadriplicado el número de obras recibidas en alguno de ellos. Incluso me llegaron a preguntar que si estaba contento con el premio por mi falta de emoción. Lo cierto es que llegué a pensar que se trataba de alguna broma de algún conocido. Pero, al colgar tras la buena nueva, un sinfín de emociones me embriagó y estuve eufórico no solo ese día, sino durante varias semanas en las que tuve que posponer mi labor creativa. Ganar un certamen no entraba en mis expectativas, y la digestión de tal hecho fue pesada.
No sé el número de relatos que se presentaron, pero el hecho de haber ganado por delante de tantos escritores que ponen todo su empeño como yo en cada convocatoria me tuvo obnubilado durante demasiado tiempo.
Tal vez fuera yo y mi falta de fe en mí mismo lo que me alejara, como se aleja un barco de papel de la orilla arrastrado por la corriente, de mi capacidad para mayores logros.
El relato presentado, "Trampantojo", fue fruto de una idea primera al tener que crear algo para un concurso de relatos sobre gastronomía. Y a partir de esa primera idea creció el relato, que tuve que variar un par de veces, primero por el plato elegido, y después usando términos gastronómicos para su resolución junto a un final sorpresivo por partida doble. De ahí su título.
Es por ello que estoy muy contento, y entonces incluso extasiado. A sabiendas de que en cada concurso hay una componente azarosa, que puede volcar hacía uno u otro la balanza de la fortuna.
Es gracias a estos pequeños frutos que continuamos el camino, un camino repleto de escollos donde se vislumbra a lo lejos el destino: trascender.
Doy gracias, mil y una veces, a los miembros del jurado por haberme aupado encima de los demás en esta ocasión, quedando segundo un bloguero de cocina, Javier Ferrer Cantón, con numerosos seguidores, y tercero un escritor, Victoriano Alcalde Azcune, que ha ganado varios premios desde hace varios años.

